Se jugó la segunda fecha de la Liga Cruzdelejeña de Hockey Social
Por el Juancho Mazzeo, alguien que no sabe casi nada de hockey
Volviendo del banquete de La Renga en Gualeguaychú me aparece, en las redes sociales, la noticia de la segunda fecha de la Liga Cruzdelejeña de Hockey Social. “Joia” me dije (sisí, ya se que soy rosarino y que digo “joshha”, pero suelo pensar en chunkano y me sale “joia”), tengo unos días para ponerme a ver algunos partidos y el reglamento de un deporte extraño para mí en cuanto a que jamás lo viví ni me atravesó como el fútbol.
Fue así como comencé a enterarme de su historia, allá a lo lejos en Grecia y Egipto, donde aparecen algunos grabados y pinturas de personas y un palo en la mano. O saber que el “stick”, el palo de hockey, no debe superar los 737 gramos; que el gol vale si la pelota es tocada dentro de la “D”, que es el semicírculo del área; también pude conocer que hay tres tarjetas para diferentes tipos de sanciones. Después hay cuestiones de tácticas de juego similares al fútbol, principalmente para defender y marcar. Lo que sí es idéntico al fútbol es en la cara de dolor: cuando duele de verdad, las expresiones faciales no fallan.
Luego de unos días de viento, el domingo amaneció como debía amanecer, preparado para dar un marco ideal a una jornada de celebración deportiva. Porque sí, el deporte es una ceremonia de celebración, de encuentro, de competencia grupal e individual, de amistad, de risas, llantos y sueños. Como dice Cachito Vigil en una entrevista que estuve leyendo, “el deporte es universidad de la vida”, y agrega: “el deporte da la posibilidad de compartir con otros seres humanos un sueño; enseña a ganar y a perder, enseña que fracasar es no entender que en el juego de la vida muchas veces vamos a lograr lo que queremos y otras no, (pero) lo más importante es lo que hacemos para lograrlo”. Y en estos tiempos esa idea es más que necesaria para repetir y dialogarla con las nuevas generaciones: caminar, caer, levantarse, caminar, caer, levantarse, caminar, caer, levantarse y volver a caminar. Y que mejor que “caminar” junto a nuestras amistades, a nuestro grupo.
Como canta el célebre filósofo contemporáneo Luis Miguel …“cuando calienta el sol”… preparé el mate, la cámara de fotos y me fui con el forcito hacia el condado de Villa de Soto, al campo de deportes del IPET 254, la “técnica de Soto”, donde ya habían comenzado las divisiones infantiles en los encuentros llamados “recreativos”, que permiten in generando esa cultura deportiva que necesita del respeto de ciertas reglas para luego potenciarse en las divisiones que compiten por los puntos. Es que la lógica y el sentir del juego necesita ser vivido, ser experimentado.






Al igual que en la primera fecha, las tres canchas estaban copadas por las infancias que, palo en mano, corrían detrás de una bocha, reían, gritaban y estaban siendo felices. El deporte, entendido como herramienta social, ES una universidad de la vida. Y para ello debe existir un Estado presente. Y acá hay un posicionamiento político concreto: a las nuevas generaciones las protegemos entre todos y todas, y el Estado debe ser el garante y promotor de acciones sociales, culturales y deportivas que habiliten espacios para que eso suceda. Y cuando digo “política” no me refiero a “política partidaria”, sino a acciones concretas que intervienen en la vida de otras personas, y en ese sentido, la Municipalidad de Villa de Soto hizo lo que debía hacer, acompañar la jornada deportiva. Quienes me conocen saben que en tema política partidaria estoy en la vereda contraria a la intendenta María José Acuña, pero es necesario señalar y reconocer el compromiso que tuvo al estar toda la mañana compartiendo y entregando medallas a las divisiones infantiles. Cuidar a las infancias y a las juventudes debe ser un tema de agenda de Estado y de práctica cotidiana donde se pongan en juego formas amables, respetuosas, amigables de construir vínculos sociales y reales, sino vamos a dejar que las redes sociales hagan ese trabajo y los resultados van a ser muy lamentables para la vida en sociedad porque se manejan con valores “de mercado”, donde todo tiene un precio monetario. Y la vida, los momentos más lindos de la vida, pasan por otro lado.
La jornada salió de la mejor forma: un día fantástico, partidos muy lindos y parejos, mucha familia acompañando y un cierre con una nueva división que ayer tuvo su primer encuentro, adultos mixtos, con una dinámica para reposera, mates y pururú. Destaco el papel de las familias en no intervenir en las decisiones de las arbitras, y que tienen como gran desafío construir una cultura deportiva a un sector de la sociedad que, culturalmente, no ha tenido este tipo de prácticas masivas: las niñas. No es tarea sencilla generar actitudes duraderas de respeto por los fallos arbitrales, por las reglas de juego, o de disciplina deportiva. Pero en ese camino van y me encanta lo que sucede en cada jornada.






Lo que se está construyendo acá es algo increíble, mucha gente poniendo el cuerpo para que todo salgo de la mejor forma. No sé si son conscientes de lo que están generando, del contexto socio económico que estamos viviendo y el impacto que el deporte puede provocar en las infancias. De hacer de un deporte un movimiento cultural masivo, porque esto va a despertar sueños, ilusiones, amores, llantos y, principalmente, redes de amistades que trascienden el barrio, que van más allá de la situación económica y que se convierten en relatos y anécdotas de sobremesa para contar a las nuevas generaciones.
Ojalá que, como sociedad, y desde los organismos del Estado, podamos estar a la altura de la situación para seguir acompañando este sueño de fortalecer y hacer crecer al hockey del noroeste como un deporte masivo y de referencia en las competiciones provinciales. Desde el periódico La Idea, vamos a estar acompañando en la difusión y promoción de las actividades que realicen.
Vuelvo a las palabras del gran Cachito Vigil, que en la misma entrevista dice ““el deporte ayuda a desarrollar valores de resiliencia, de generosidad, de constancia, de esfuerzo, de humildad, de tenacidad; enseña a luchar por lo que vale la pena”, y en ese plano “lo importante -remarcó- es trabajar en equipo con otras personas para ser cada vez más competentes, cada vez mejores personas, no solo técnicamente, sino también estratégica y humanamente”.
Suenan los Redondos de fondo “vivir, solo cuesta vida”… mientras termino de escribir algo parecido a una crónica deportiva.
Nos vemos la próxima fecha.
Pd: hay tres motivos por las que fui: uno, por mis estudiantes de 3ro segunda, que las admiro un montón; segundo, porque disfruto de los deportes masivos al aire libre; y tercero, porque la chica que me gusta juega al hockey, pero shhh, ni se les ocurra decírles a Luciana Aymar que me gusta, porque cuando la veo me voy a morir de vergüenza.





























