{"id":552,"date":"2026-06-05T13:17:32","date_gmt":"2026-06-05T16:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/laidea.ar\/?p=552"},"modified":"2026-06-05T13:17:32","modified_gmt":"2026-06-05T16:17:32","slug":"el-viaje-del-indio-solari-hacia-el-bello-fuego-de-la-diferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laidea.ar\/?p=552","title":{"rendered":"El viaje del Indio Solari hacia el bello fuego de la diferencia\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Comparto unas palabras de mi amigo N\u00e9stor Gabriel Leone, en un d\u00eda de mucho dolor&#8230;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por N\u00e9stor Gabriel Leone, para <a href=\"https:\/\/4palabras.com\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/4palabras.com\/\">https:\/\/4palabras.com\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>M\u00e1s que un m\u00fasico, una contrase\u00f1a intergeneracional y una devoci\u00f3n pagana. Del under al misterio de Parque Leloir, Solari traz\u00f3 un clivaje \u00e9tico e hist\u00f3rico con sus canciones. Un recorrido por su po\u00e9tica, la mecha de sus letras y el fen\u00f3meno de un artista que se convirti\u00f3 en refugio de los vencidos. Este texto incluye fragmentos de un ensayo in\u00e9dito sobre la obra de Solari.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSu magnetismo arriba del escenario? \u00bfEsos movimientos acompasados, de cadencia lenta y ensimismada, ecl\u00e9cticos y extra\u00f1amente coreogr\u00e1ficos, con saltos irregulares y giros en forma de trompo sobre un eje imaginario? \u00bfEsos dibujos algo t\u00edmidos con el cuerpo levemente arqueado y los brazos flexionados hacia adelante, en forma perpendicular, a modo de juegos aer\u00f3bicos, bajo una especie de estado de trance o de aura redentora?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSu timbre de bar\u00edtono filoso, vibrante y \u00e1spero, met\u00e1lico y algo extra\u00f1o? \u00bfEse registro eficaz y certero, incluso ante figuras mel\u00f3dicas ciertamente complejas? \u00bfEsos vibratos profundos en estribillos de oscura dramaticidad y en codas abruptas o en tenso&nbsp;<em>fade out<\/em>?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSu l\u00edrica hipn\u00f3tica, condensada, oracular? \u00bfEsas letras de alta densidad po\u00e9tica y simb\u00f3lica? \u00bfEsa&nbsp;<strong>ret\u00f3rica de la ambig\u00fcedad<\/strong>&nbsp;donde los sentidos no est\u00e1n dados de antemano, aun en los trazos m\u00e1s triviales? \u00bfEsa lengua precisa y exquisita, sofisticada y plebeya?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSu impronta de&nbsp;<strong>francotirador impertinente<\/strong>, aguafiestas? \u00bfEsa vocaci\u00f3n por situarse en las periferias, en los m\u00e1rgenes, en las fronteras sin salirse de cauce? \u00bfEsa preferencia por el trabajo artesanal que no reniega de las novedades, por la autonom\u00eda entendida como pulso creativo soberano, por la independencia como forma de escaparse del mainstream siendo parte inevitable de su corpus?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos Alberto Solari (Indio, para todos; Solari, de aqu\u00ed en m\u00e1s)&nbsp;<strong>excede el r\u00f3tulo de artista del g\u00e9nero rock<\/strong>. La ascendencia que supo construir alcanza dimensiones sorprendentes, incluso medidas a partir de los par\u00e1metros convencionales de la industria del entretenimiento. Circuito ajeno y distante, por otra parte. Desconfianzas mutuas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo popular, en su caso, fue m\u00e1s all\u00e1 del&nbsp;<em>sold out<\/em>&nbsp;persistente, siempre en ascenso, y se convirti\u00f3 en contrase\u00f1a intergeneracional, motor de encuentros masivos, multitudinarios, y en emoci\u00f3n compartida, pero tambi\u00e9n en clave interpretativa para descifrar enigmas y en clave sensible para mitigar desamparos. Heterog\u00e9neo y transversal en t\u00e9rminos etarios, pero tambi\u00e9n societales, lo popular devino devoci\u00f3n pagana y estampita venerada con fruici\u00f3n.&nbsp;<strong>Profeta terrenal de para\u00edsos perdidos y profec\u00edas lejanas pero posibles.<\/strong>&nbsp;Sensibilidad persuasiva y ligaz\u00f3n perdurable, de alg\u00fan modo. Bastante m\u00e1s que magnetismo arriba del escenario, particularidades vocales, l\u00edrica hipn\u00f3tica e impronta de francotirador. Partes de un todo que las excede.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solari supo delinear un itinerario art\u00edstico tan poderoso e influyente como alejado de ciertas pautas predominantes en la escena rock argentina. Una de ellas est\u00e1 atravesada por el factor tiempo. La paciencia y la demora, mejor. La b\u00fasqueda de la oportunidad esquiva pero propicia, m\u00e1s all\u00e1 del imperio de las circunstancias. Macerar y dar de nuevo, si hiciere falta, aunque ello suponga perecer en el intento. Porque ello supone, al fin y al cabo, pulso creativo soberano.&nbsp;<strong>Grab\u00f3 su primer trabajo discogr\u00e1fico a los 36 a\u00f1os<\/strong>, por caso, luego de un trayecto relativamente largo por el&nbsp;<em>under<\/em>&nbsp;con la banda que hab\u00eda creado junto a Skay Beilinson, ocho a\u00f1os despu\u00e9s de su primer concierto. Ingresar, orejear y no quedarse. Hurgar, medir fuerzas, sentar bases y replegarse, en su trinchera, ostracismo intermitente, voluntario. Comunicar un concepto, un elemento est\u00e9tico, una sutileza de su trabajo y volver al misterio, a su intimidad retaceada en Parque Leloir, lugar bien cercano y preciso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00fasica por sobre el personaje, en definitiva.&nbsp;<strong>Aunque el personaje sea rostro conocido, estampita, y su voz, m\u00faltiple pliegue de sentidos<\/strong>. Convencido de que las canciones no cambian el mundo, pero s\u00ed pueden cambiar la mirada o la cosmovisi\u00f3n que se tenga de ese mundo. Convencido de que la moda no es vanguardia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfIndio o Patricio Rey? \u00bfIndio o M\u00edster? \u00bfProtoplasman, Fisg\u00f3n Ciego, Marsupial? \u00bfArtista Invitado, Monsieur Sandoz, Caballo Loco? \u00bfCantante t\u00edmido? \u00bfVar\u00f3n viril y de gran fuerza? \u00bfViridio?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n de todos? \u00bfCu\u00e1l de ellos? \u00bfUno y el mismo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solari. O no tanto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus canciones, Solari no admite lugar para neutrales, para observadores pasivos, meros comensales de un banquete ajeno. Aunque los clivajes no sean mec\u00e1nicos ni est\u00e9n desprovistos de matices o tensiones, aunque los juegos dial\u00e9cticos huyan de los atajos o los esquemas un\u00edvocos. Se implica en las letras, en esa b\u00fasqueda.&nbsp;<strong>Le pone el cuerpo. Sin apolog\u00edas ni moralina.<\/strong>&nbsp;Autorreferencial, en el fango. O con citas o intertextos que permiten encadenar referencias. O con personajes que entran y salen de escena para que perdamos pistas de sus miserias o para contemplarse en ellas. Sin embargo, una cosa parece segura: existe un clivaje \u00faltimo, una certeza de la cual es dif\u00edcil escapar. Una mecha, una divisoria variable y relacional, resguardo taxativo ante el cual no vale el cinismo y el \u201cpapel picado\u201d deviene goce ocioso, pasajero, y frustraci\u00f3n recurrente. Ante el cual resulta imprescindible tener bien en claro de qu\u00e9 lado estar (en t\u00e9rminos \u00e9ticos, est\u00e9ticos y pol\u00edticos; pol\u00edticos, s\u00ed, en el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino) sin dejar que tanto humo obnubile el bello fiero fuego de la diferencia. Sin dejar que esa diferencia sea una simple compulsa entre buenos y malos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Certeza \u00faltima, en definitiva, la mecha no define esencias sino un lugar en la historia, contextual y situado. Un lugar para el albedr\u00edo, que nunca es enteramente libre. Un lugar material y simb\u00f3lico provisto por el derrotero de esa historia. Vencedores y vencidos, en sus trazos gruesos. Vencedores circunstanciales que encuentran en una coyuntura excepcional el momento para el sosiego (\u201cahora tiro yo porque me toca\u201d). Vencedores cr\u00f3nicos a los que la taba esta vez (mero interregno) les ofrece una suerte esquiva. Vencidos acostumbrados a la derrota (\u201cun mudo con tu voz, un ciego como yo\u201d) que ven en esta mascarada, en la escenificaci\u00f3n de tiempos menos impiadosos, en este teatro antidisturbios, un ensayo general donde la tragedia se esconde como farsa.&nbsp;<strong>Vencidos ubicuos en la derrota, cuerpos sufrientes, rotos y mal parados,<\/strong>&nbsp;con la resignaci\u00f3n a cuestas, sumergidos en el doliente marasmo de sobrevivir a como d\u00e9 lugar, sin existencialismos posibles. Criminalizados en ese trance, con penas que caen, ruedan y escapan como piedras que ahuecan corazones. Vencedores vencidos de muchas maneras, con otras tantas resignificaciones posibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El clivaje no es ingenuo. La elecci\u00f3n del corte provisto por el derrotero hist\u00f3rico, tampoco. Suponen una genealog\u00eda y un esfuerzo de s\u00edntesis. \u201cNi vencedores ni vencidos\u201d, dec\u00eda la proclama vitoreada por Justo Jos\u00e9 de Urquiza (1852), vencedor en la Batalla de Caseros, como promesa de voluntad piadosa contra los derrotados, sus vencidos, cruentamente perseguidos, a la postre. \u201cNi vencedores ni vencidos\u201d, proclam\u00f3 Eduardo Lonardi (1955) tras el golpe de Estado de la Revoluci\u00f3n Libertadora (dos eufemismos c\u00ednicamente entrelazados), poco m\u00e1s de un siglo m\u00e1s tarde, tras los bombardeos a la Plaza de Mayo (nuestro Guernica, pero perpetrado no por una fuerza de ocupaci\u00f3n o invasora; bautismo de fuego de la Aviaci\u00f3n Naval y la Fuerza A\u00e9rea) y antes de los fusilamientos en los basurales de Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez, revancha clasista, otra de muchas, e intento de desperonizaci\u00f3n imposible, uno entre tantos. \u201cVencedores vencidos\u201d, escribe Solari (1987)&nbsp;<strong>en tiempos de primavera ya escarchada<\/strong>&nbsp;y del soplo venturoso del Juicio a las Juntas convertido en Punto Final y Obediencia Debida, levantamientos carapintadas mediante. El terror de Estado persist\u00eda en los poros, impotencia inoculada, subjetividad maniatada; y el humor de los sobrevivientes, aquellos conscientes de la profundidad de la derrota y todav\u00eda resistentes, necesitaba alzar la voz (\u201c\u00a1Den la alarma!\u201d), proteger el aliento (\u201c\u00a1Un \u00faltimo secuestro, no! \u00a1El de tu estado de \u00e1nimo, no!\u201d) y ver qu\u00e9 estaban escribiendo las tribus (nuevo sujeto, embrionario, emergente) en las paredes del barrio. La calle, otra vez. Del centro a la periferia. Y la necesidad de correr hacia ella. \u00bfHacia d\u00f3nde, si no?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del otro lado de esa frontera, la cultura rock. La cultura rock y la impostura como horizonte, aquella que exige saltar por encima de los decorados. Su canon exiguo y sus influencias, tambi\u00e9n. En el arte de&nbsp;<em>El ruise\u00f1or, el amor y la muerte<\/em>, Solari organiza esas preferencias, entre la cita variada (sofisticada, exquisita) de cineastas, artistas visuales y escritores que congrega con los retratos respectivos. John Lennon, Leonard Cohen, Bob Dylan, Frank Zappa, John Mellencamp y Tom Petty, entre los referentes del g\u00e9nero rock. Y solo un m\u00fasico, entre los argentinos. Tanguero \u00e9l: Floreal Ruiz, el Tata. \u201cJacqueline du Pr\u00e9 y Billie Holiday son las \u00fanicas artistas que me han hecho llorar\u201d, ofrece como pormenor de aquella selecci\u00f3n de nombres en&nbsp;<em>Recuerdos que mienten un poco<\/em>, el libro de conversaciones con Figueras. \u201cY no estoy diciendo las \u00fanicas artistas mujeres, no. Digo las \u00fanicas artistas, a secas\u201d, aclara. Cuando quiso abrir el juego, elegir precursores, inscribirse en una tradici\u00f3n,&nbsp;<strong>saberse parte de una genealog\u00eda<\/strong>, decidi\u00f3 versionar \u00abJugo de tomate fr\u00edo\u00bb, de Manal, y \u00abPost-crucifixi\u00f3n\u00bb, de Pescado Rabioso, canciones de principios de la d\u00e9cada de 1970, etapa fundacional del g\u00e9nero en el pa\u00eds. Fue en un recital de 2010, con LFAA, en la ciudad de Tandil. Un gesto. Una excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Tandil, tambi\u00e9n, casi seis a\u00f1os m\u00e1s tarde,&nbsp;<strong>Solari comenz\u00f3 a despedirse<\/strong>. En aquella ocasi\u00f3n, como pr\u00f3logo, dijo que Mister Parkinson le estaba pisando los talones, pero que la enfermedad malvada no lo iba a bajar f\u00e1cilmente de los escenarios. Y, como ep\u00edlogo, mostr\u00f3 su incredulidad ante esa marea humana que ten\u00eda ante sus ojos. \u201cEs imposible abarcar esto. No s\u00e9 de qu\u00e9 se trata. No me quiero hacer cargo\u201d, ensay\u00f3 como evasiva imposible, sin desentenderse del todo, aquella noche, la pen\u00faltima. Contrase\u00f1a intergeneracional, emoci\u00f3n compartida. Devoci\u00f3n pagana y estampita venerada con fruici\u00f3n, ligaz\u00f3n perdurable. Constelaci\u00f3n de experiencias yuxtapuestas. Misterio, mito y \u00e9pica. Partes de un todo. Intenso e&nbsp;<em>in crescendo<\/em>. En&nbsp;<em>fade out<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>*N\u00e9stor Leone es soci\u00f3logo y docente universitario. Autor de la novela Soplar sobre cenizas y el ensayo C\u00f3digo Borges.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"800\" data-id=\"554\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/c.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-554\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/c.png 1024w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/c-300x234.png 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/c-768x600.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"800\" data-id=\"557\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/f.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-557\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/f.png 1024w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/f-300x234.png 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/f-768x600.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"800\" data-id=\"559\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/g.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-559\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/g.png 1024w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/g-300x234.png 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/g-768x600.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"800\" data-id=\"555\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/h.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-555\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/h.png 1024w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/h-300x234.png 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/h-768x600.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"800\" data-id=\"558\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/i.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-558\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/i.png 1024w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/i-300x234.png 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/i-768x600.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"359\" height=\"239\" data-id=\"556\" src=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2025-12-04-at-08.42.29-rotated.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-556\" srcset=\"https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2025-12-04-at-08.42.29-rotated.jpeg 359w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2025-12-04-at-08.42.29-300x200.jpeg 300w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2025-12-04-at-08.42.29-150x100.jpeg 150w, https:\/\/laidea.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/WhatsApp-Image-2025-12-04-at-08.42.29-330x220.jpeg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 359px) 100vw, 359px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comparto unas palabras de mi amigo N\u00e9stor Gabriel Leone, en un d\u00eda de mucho dolor&#8230; Por N\u00e9stor Gabriel Leone, para https:\/\/4palabras.com\/ M\u00e1s que un m\u00fasico, una contrase\u00f1a intergeneracional y una devoci\u00f3n pagana. Del under al misterio de Parque Leloir, Solari traz\u00f3 un clivaje \u00e9tico e hist\u00f3rico con sus canciones. Un recorrido por su po\u00e9tica, la<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":553,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-552","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=552"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/552\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":560,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/552\/revisions\/560"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laidea.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}